Crisis (de los alimentos equinos) a galope tendido

El escándalo por el fraude en productos cárnicos que debían ser de ternera y en los que se halló carne de caballo ha echado por tierra los esfuerzos de un pequeño sector dedicado a vender carne de potro en pequeña escala y que creció un 40% en 2012. Sus 15.600 toneladas anuales no alcanzan el 1% de la actividad ganadera del país. Se trata de un negocio residual en una industria que mueve más de 19.000 millones de euros al año, según datos de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne.

En los últimos tres años los ganaderos del norte habían dejado de vender todos sus potros a Italia, país al que venían importando, para introducirse en el mercado nacional. Sus pequeños negocios fomentan las buenas prácticas ganaderas, contribuyen a mantener la población rural en zonas con riesgo de despoblación y ayudan a mantener los paisajes.

“Es una pena ver que quien se llevaba tres o cuatro kilos de carne picada de potro se haya cambiado otra vez a la ternera”, se lamenta Rosa del Val, propietaria de la carnicería G-9 de Burgos. En su escaparate una hamburguesa de potro con forma de corazón recibe a los clientes.

Podéis leer el artículo completo en : elpais.com